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Por ElCucho
#894
La niña
Esta experiencia marcó la vida de dos compañeros, los cuales fueron testigos directos. Como siempre, lo escrito en cursiva es tal y como aparece en el diario (lamento de antemano las imperfecciones, y el largo texto que viene)

Hoy ha sido uno de esos días que hubiera preferido no hacer salida grupal (esas salidas son cuando nos juntábamos con parejas de misioneros de otras áreas), no tanto por el inclemente calor de esta zona, no por el sol que no da tregua sino por la curiosidad de Elder Fine (tal como la experiencia de la casa, cambiaré los apellidos por respeto a los involucrados en el suceso).

Siempre lo consideré un hombre muy curioso aún a su edad, 26 dijo que tiene. Por mandato de nuestros líderes había que hacer al menos una vez estas salidas por mes y siendo que mañana es el último domingo, optamos que hoy sábado fuese el día. La mañana, las primeras horas fueron… normales, considerando que ya nos hemos acostumbrado a que nos muevan las cosas, solo basta por ordenar un poco y estudiar. Salimos a las 10 horas de la mañana, los cuatro en rumbo hacia un sector que eran varios edificios de apartamentos, no como los que hay en Santiago, los de allá eran edificios urbanos de 3-4 pisos a lo más a buscar gente que escuchara nuestro mensaje.

Fuimos con alegría para allá, de vez en cuando tarareando algún himno, hablando de la vida, de lo que se dejó atrás, de lo que se vivía en la pensión, de los brujos, del futuro, de las experiencias que ansiábamos tener (esta experiencia fue en diciembre del 2010, cuando ya sufríamos alteraciones de sueños por la entidad que vivió en nuestra casa… para más información está el relato de la casa en Copiapó I y II).

Nuestra caminata nos había llevado a una zona extensa con edificios de cuatro pisos, las escaleras llenas de maceteros, alfombras y ropa daba cuenta que la comunidad ya llevaba su tiempo hasta que vimos pasar una patrulla de Carabineros, deteniéndose sobre la vereda y bajando dos carabineros. Se dirigieron a uno de los edificios. Íbamos a continuar nuestra caminata cuando escuchamos un grito de una persona como si estuviera en peligro. Los cuatro nos detuvimos y notamos que los carabineros entraron a un departamento, del cual provenía el grito.

Siguieron escuchándose los gritos hasta que de repente hubo silencio, a los segundos se escucharon gritos más cortos, pero como de susto, de terror y vimos que los dos carabineros bajaron rápidamente las escaleras. Uno de ellos fue directo a la patrulla mientras que el otro nos vio. Caminó hacia nosotros y notamos que estaba blanco, como asustado. Llegó donde estábamos nosotros, pero tartamudeaba y no entendíamos lo que decía. El otro al notar eso se bajó y si bien estaba al igual que su compañero, o sea blanco, si podía hablar.

<<Lo que hay arriba sólo ustedes pueden ayudar>>

Se dieron media vuelta y se fueron. Quedamos ahí sin saber que hacer, no teníamos idea a que se referían con eso de que sólo nosotros podíamos hacer algo. Echamos suertes y fueron Elder Fine y Elder Cross. Mi compañero y yo nos quedamos esperando cerca de los departamentos, en el primer piso mientras veíamos como subían hasta el tercer piso y se acercaban a la puerta que había quedado abierta.

Ellos entraron y no supimos más. Pasado unos minutos, Elder Cross apareció y señalándonos nos solicitó ayuda. Subimos hasta llegar a la puerta y lo que vi fue una escena sacada de una película de terror. La sala, que imagino que es el cuarto de estar de la casa, es amplia. En un rincón había una mesa destrozada en varias partes, en el rincón paralelo había alfombras, decoraciones y algunas sillas, todas rotas. Al mirar hacia el otro lado vi a Elder Fine socorriendo a unos adultos mayores que miraban con temor a un pasillo que en un principio pensé que era una pared oscura. Elder Cross nos invitó a pasar y nos preguntaba; -¿Qué hacemos Elder Cucho? (yo), esto jamás lo había visto- tomó aire y prosiguió -esto lo vi en películas, en ficción-

Al entrar a la casa sentí que el aire se volvió mas denso, como si fuera algo tangible, como cuando uno está respirando en mucha altura, siente que se respira pero es poco el oxígeno. Pero no era como cuando visité Chungará (esto es una zona a mas de 4,5 mil metros de altura, se destaca por dar la sensación de ahogo ya que el oxigeno es bajo a pesar de ser aire puro) no, era pesado el aire. Además, estaba todo muy oscuro y aún no llegábamos a mediodía, el sol en estos días pegaba muy fuerte, iluminaba todo pero en ese departamento era como si estuviera de atardecer.

Lo otro que noté y que me hizo olvidar del pesado aire fue que en ese pasillo había una niña de unos 10 años, de pie con el cuello estirado como si viera el cielo del pasillo. Era una posición muy incómoda, ya que mientras escribo esto intenté hacer eso y solo conseguí dolor. La niña estaba sola, pero nada hacía. Me acerqué a Elder Fine y le dije -¿Qué necesitas que haga?- a lo cual respondió -necesitamos bendecir esta casa ahora. Lleva a los ocupantes afuera de este lugar y luego vuelve con nosotros-

Hice lo solicitado y al tomar a uno de ellos sentí como tiritaba, su mano era cálida por lo que deduje que era miedo lo que sentía. Lo levanté y al momento de salir escuché un grito de hombre, un grito muy grave, como si fuera un vocalista de death metal. Al mirar el origen del grito noté que la niña se había acercado demasiado a donde estaba yo. Seguía mirando al cielo de la sala como si no hubiera necesitado de mirar por donde caminar hasta llegar donde estaba yo. Pero no tuve tiempo para pensar ya que una de sus manos tomó el brazo del anciano y éste soltó un quejido de dolor.

Tomé el brazo de la niña para que soltara al anciano y vi que estaba fría, muy fría como un objeto puesto en una nevera, pero inusualmente fuerte. No soltó al anciano, no podía creer que me costara, no me dejaba salir con él. Mi compañero, inspirado o asustado la reprendió diciéndole -en el nombre de Cristo, suelta al anciano- y la niña gritó nuevamente como si fuera un hombre. Soltó al anciano y se giró hacia mi compañero y gritó algo que no logramos entender.

Gracias a esa distracción logré sacar al anciano hacia afuera y lo dejé sentado en las escaleras mientras los vecinos lo ayudaban con agua y afecto, se veía muy contrariado con lo que pasaba. Me quedaba la anciana por sacar y sentí que para lograr sacarla de ese lugar necesitaría mas que mi fuerza. Tomé mi recipiente de aceite bendito (usamos aceite para hacer bendiciones) y lo abrí. Saqué una gotita y la puse en mi dedo. Mantuve la mano abierta para no perder esa gotita, ya que cerré el recipiente y me lo puse en el bolsillo de la camisa.

Tomé a la anciana y le unté con mi dedo ese aceite, oré en nombre de Cristo para que le diera protección y caminamos hacia la salida. Así como con el anciano, solo al llegar a la salida la niña reaccionó. La anciana asustada me dijo -¿por qué le pasa eso a mi niñita?-, sollozando continuó -¿por qué ella si la otra cabra tonta fue la que jugó con esas tonteras?-. -mi niñita… no es justo- me miró y dijo -ayudala, ustedes hablan con Dios-. Esta vez la niña no la tomó en el brazo pero si gritó mucho en un idioma que no entendí.
Afuera unos vecinos la ayudaron a llegar donde estaba el anciano y se abrazaron. Me miraron y supe que el enemigo había llegado a este hogar y era necesario sacarlo para devolverles la paz.

Al entrar noté que Elder Fine y Elder Cross más Elder Light estaban mirándose entre ellos. Me acerqué y les dije a los primeros -ustedes deben hacer la bendición ya que entraron primero. Nosotros les ayudaremos con himnos para que no decaigan- Miré a mi compañero, Elder Light, y le dije -saca tu himnario-

Hicimos una oración en grupo y cada uno se preparó en su tarea designada. Elder Fine derramó aceite en la frente de la niña mientras Elder Cross la sujetaba con mucha dificultad. Puso sus manos sobre la cabeza de la niña y empezó a orar. Elder Light y yo cantamos un himno de reverencia, no gritando para que se escuchara a Elder Fine ya que según lo que decía sabríamos si iba bien

(Me empezó a doler la cabeza y se me subió la presión… mareándome, llevo 2 horas escribiendo y al recordar ese suceso, lo que viví…)
Al momento de decir “yo te bendigo en el nombre de Cristo…” Elder Fine se calló. Hubo silencio. Alzamos la mirada y notamos que el estaba con la boca abierta sin hablar. Nos levantamos para ayudarlo cuando una fuerza nos empujó a todos, cada uno fue a parar a un rincón.
Y la niña habló -ustedes no son dignos-. -ustedes han pecado, tendrán la autoridad mas no el poder-

Y se rio. Decidimos los tres sostener a la niña y Elder Fine proseguir, pero él estaba muy asustado. Elder Cross se prestó para ser el orador. Apenas puso sus manos, el gritó asustado mientras nosotros no pudimos con la fuerza sobrehumana de la niña y nuevamente fuimos lanzados a cada rincón.

Mi compañero y yo sabíamos que nosotros nada podíamos hacer, Elder Cross solo gritaba pidiendo perdón por actos que realizó antes de venir a misión. Habíamos perdido a un compañero ya que durante el resto de la situación salió corriendo afuera y no supimos mas de él hasta unos minutos después, socorrido por E’ Light.

En ese rato que quedamos solos notamos que la niña solo repetía que éramos indignos para la empresa que nos habíamos propuesto. E’ Fine me recordó de una historia que escuchó en Tierra Amarilla, en donde hubo un exorcismo y al comentar cierto detalle nos dimos cuenta de que no estábamos preparados para una confrontación directa.

Aquellos de Tierra Amarilla se prepararon con ayuno y mucha oración por varios días mientras que nosotros llegamos e intentamos la bendición directa sobre ella. Cuando llegaron los otros dos les comunicamos que cambiaríamos de estrategia; bendeciríamos la casa así que cada uno fue a una habitación apegado a la pared mas cercana para que hubiera una conexión entre los cuatro.

Me tocó la habitación de la que parece fue la hija mayor. Al sentarme y orar, luego de haber derramado una gota de aceite, al hablar mientras dictaba la oración unos pensamientos inundaron mi mente. Una joven de unos 16 años que junto con otras jóvenes se juntaron y usando la parte posterior de un cuadro que estaba en la habitación jugaron a ese ruin juego conocido como la ouija. También vi que escribían en un papel con sangre algo. Ese papel lo vi que lo ocultaba bajo la cama. Y luego una voz me decía -tómalos y quémalos afuera de este lugar-

Al terminar la oración, me levanté y como si fuera controlado por algo invisible tomé un cuadro de una pared en donde había varios de distintos tamaños y luego me arrodillé en cierta zona de la cama y sin miedo obtuve un pedazo de papel. No lo leí, sentía que no debía hacerlo. Al salir de la habitación, vi a mis compañeros como si estuvieran esperándome. Al bajar los ancianos nos miraron y sin decir algo se apartaron para que bajáramos al primer piso. Salimos de esa zona a un patio sin uso, sin pasto, sin árboles.

Pusimos todo en una fogata improvisada y le prendimos fuego. Nos quedamos ahí hasta que se consumió. Subimos y vimos que el ambiente cambió, no se sentía pesado y la niña yacía en el suelo dormida. Los ancianos entraron y se pusieron a llorar al verla. Le dijimos que consiguieran símbolos santos, cosas que les de fe y pusieran uno en cada habitación y que oraran por paz.

Sabíamos que volvería a pasar… nos daba tiempo para informar y saber que hacer. Al caminar hacia la pensión vimos que ya estaba anocheciendo, no podíamos creer que nos tomó todo el día. Sentíamos hambre y debilidad. Fue un día estresante, espero que mañana veamos que hacer ya que no conseguimos más allá que sustos y una mala experiencia.

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Y bueno, avisé que sería una experiencia larga. Hubo final no muy feliz de esa experiencia. Mis compañeros que entraron primero aún hoy en día no pueden dormir en paz, uno de ellos me comentó, hace ya varios años que estuvo pensando en el suicidio ya que las cosas que escuchó le afectaron gravemente. Acerca de la niña, cambiaron de domicilio y nunca mas supe de ellos. La hija mayor fue la que hizo un pacto, un familiar por ser siempre joven. Como quemamos esas cosas, dice el cuento popular que se devuelve al que lo hizo. Dicha joven desapareció.

Por mi parte, cada vez que me acuerdo me sube la presión y siento mareos, de los cuatro, sigo buscando experiencias paranormales… no tan poderosos como aquella vez. Me sentí desnudo ya que lo que poseyó a la niña narró mis mas oscuros secretos. Sé que si viviera algo similar quedaría mucho peor.
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